Khamzat Chimaev perdió el título de peso medio de la UFC en UFC 328, pero la polémica en torno a su pesaje sigue vigente. La pelea terminó, Sean Strickland tiene el cinturón y Chimaev ya ha solicitado otra oportunidad, pero ese momento en la báscula aún marca toda la historia.
Chimaev pesó oficialmente 185 libras antes de la pelea por el título en Newark. Ese es el récord. La controversia surgió por su apariencia. Se le veía agotado, subió a la vieja báscula mecánica, y algunos boxeadores y aficionados consideraron que el peso se anunció demasiado rápido, antes de que la balanza se hubiera estabilizado por completo. A partir de ahí, el debate se desató rápidamente.
Lo importante es claro: no ha habido ninguna resolución oficial que indique que Chimaev no dio el peso. Recibió autorización para pelear, el combate por el título se llevó a cabo y Strickland lo venció por decisión dividida. El debate actual no gira en torno a cambiar el resultado, sino a si los pesajes de la UFC necesitan un sistema más transparente para evitar que estas discusiones se repitan en torno a las peleas más importantes.

Big John explica el problema de la escala
Big John McCarthy, uno de los oficiales más experimentados en la historia de las MMA, aportó una perspectiva útil al debate. La respuesta fácil para los aficionados es sencilla: usar básculas digitales. Muchos luchadores han dicho lo mismo tras el pesaje de Chimaev. El problema, según McCarthy, es que las básculas digitales también plantean interrogantes, ya que las comisiones permiten márgenes pequeños y los procedimientos pueden variar.
- Khamzat Chimaev dio el peso oficial de 185 libras para el UFC 328.
- Algunos combatientes cuestionaron si se había dejado estabilizar la balanza mecánica el tiempo suficiente.
- Big John McCarthy dijo que las básculas digitales no son una solución perfecta debido al margen de error en el pesaje.
- Ninguna resolución de la comisión ha indicado que Chimaev no haya dado el peso necesario para la pelea contra Strickland.
Eso hace que el problema sea menos dramático, pero más serio. La UFC puede sobrevivir a una polémica en redes sociales, pero no puede ignorar para siempre la pérdida de confianza de los luchadores. Cuando una pelea por el título se basa en un límite estricto de peso, el pesaje debe ser impecable, lento e imposible de interpretar erróneamente.
Controversia en el pesaje de UFC 328
| Problema | Estado | Por qué importa |
|---|---|---|
| Pesaje de Chimaev | Registrado oficialmente en 185 libras | Recibió el visto bueno para la pelea por el título de UFC 328. |
| debate sobre la escala | Los combatientes cuestionaron el proceso de medición mecánica. | La imagen generó dudas en torno a un pesaje importante por un título. |
| Balanzas digitales | Sugerido por varios luchadores | Podría mejorar la imagen pública, pero los funcionarios siguen señalando la falta de flexibilidad procesal. |
Los luchadores quieren pesajes más limpios.
La reacción de los luchadores convirtió la historia en algo más que una simple queja. Cuando figuras destacadas del deporte empiezan a preguntar por qué se siguen utilizando básculas mecánicas en eventos de alto nivel, la conversación trasciende el ámbito individual. Se convierte en una cuestión de confianza. Un luchador puede pasar semanas perdiendo peso, llegar exhausto y aun así necesita saber que el proceso se lleva a cabo de la misma manera para todos.
El caso de Chimaev fue el combustible perfecto para ese debate. Tuvo que bajar mucho de peso, se veía agotado y luego perdió una pelea por el título muy reñida. Su equipo señaló posteriormente que la pérdida de peso fue una de las razones por las que no estaba en su mejor forma. Strickland también lo acusó durante la semana previa a la pelea. Esa combinación convirtió unos segundos en la báscula en una discusión más amplia sobre la imparcialidad.
Aun así, la postura debe mantenerse firme. Decir que el pesaje fue extraño no es lo mismo que decir que Chimaev hizo trampa. Decir que el proceso de pesaje necesita modernizarse no es lo mismo que anular una pelea. Strickland ganó el cinturón en la jaula, y Chimaev fue declarado libre de la pelea antes de entrar en ella.
La UFC necesita mejorar su imagen.
La UFC y las comisiones atléticas no solo necesitan pesajes correctos, sino que también deben parecer correctos para los luchadores, los equipos y los aficionados. Ahí radica el problema con Chimaev. Incluso si se aceptó la cifra oficial, el vídeo dio pie a muchas discusiones, y en las MMA esas discusiones se llenan rápidamente.
Las básculas digitales tal vez no resuelvan todos los problemas técnicos, pero facilitarían la comprensión del momento. Un número claro en la pantalla reduce las discusiones sobre la precisión, el movimiento de la mano o si alguien anunció el peso demasiado pronto. Si las comisiones aún necesitan normas sobre márgenes, ropa, toallas y calibración, eso se puede gestionar. Lo visual no debería generar confusión.
Para Chimaev, el debate ahora va de la mano con la derrota. No borra lo sucedido contra Strickland, pero añade otra dimensión a la conversación sobre la revancha. Su equipo puede señalar el corte. Los críticos pueden señalar el resultado oficial. Los boxeadores pueden señalar la báscula. Todos tienen argumentos.
Precisamente por eso, la UFC debería exigir procedimientos más transparentes antes de la próxima gran pelea por el título. El pesaje para el campeonato no debería convertirse en una segunda pelea antes de que comience la oficial. En UFC 328, así fue, y el debate aún continúa días después del cambio de manos del cinturón.

Discurso de lucha
Comparte tu opinión sobre esta historia.
Hable con nosotros
Sé el primero en compartir tu opinión. Comenta la pelea, las reacciones y las predicciones con otros aficionados.